Periodismo. Primera parte
Periodismo. Primera parte (III)
En el Siglo XIX de los días 26 y 29 de noviembre, encontramos dos editoriales que el ciudadano Zarco dedica a la cuestión de traidores, y que pretenden servir de contestación a los dos editoriales que hemos publicado con el título que encabeza éste.
La razón y la justicia están de enhorabuena y no los traidores, y el señor Zarco afecta no comprender ni el espíritu ni la letra de nuestros escritos, cuando cree que hemos tomado la pluma para defender a un empleado, a un guarda o a un jefe de sección. Cuando por algún amigo, sea quien fuere, queremos interponer nuestro pobre valimiento, sabemos dónde vive el señor Lerdo o algún otro de los altos funcionarios y si nos sirve quedámosle muy agradecidos; y si lo que pedimos no se hace porque no se pueda o por otras razones, quedamos igualmente contentos sin pasar adelante, sin apelar a más medios que los de la amistad a que tenemos necesidad de acudir todos los hombres. No conocemos a los rehabilitados ni a los por rehabilitar, ni tenemos empeño chico ni grande en que obtengan o dejen de obtener empleo, ni creemos tampoco como algún periódico, que el gobierno por el especial talento y aptitud de los infidentes, se vea en la necesidad de ocuparlos; cada uno dirá lo que le agrade, pero nos parece que todos los días tiene que salir el sol, y falta absoluta, ninguno hace en el mundo.
