Periodismo. Primera parte
Periodismo. Primera parte (A DON FRANCISCO SOSA)
Querido amigo:
Aquí, como de molde y después de tan larga interrupción, debía yo plantar para comienzo de esta carta aquel lamoso «Decíamos ayer» con que el célebre maestro fray Luis de León, dio de nuevo principio a sus lecciones después de largos años de persecución y de sufrimientos; pero estórbame para hacerlo así, la reflexión de que tal cosa, a la feliz memoria de los lectores traerá el cuento aquel de un cura de aldea, que después de haber oído predicar a Bossuet volvió a la parroquia en ocasión de haberse muerto el sacristán, y por no perder la oportunidad de lucir lo que aprendido había, exclamó en el púlpito lleno de dolor: «¿conque también los sacristanes mueren?».
Y ni encontrarme quiero en el papel de Hércules III, en la comedia titulada Llueven bofetones preguntando a cada momento: «¿Qué haría en este caso el gran rey Luis XIV?» Que para mal escribir tengo de sobra con lo que a mí me ocurra, sin andar, como dice el refrán español «poniendo remiendo nuevo en capa vieja».
Conque decíamos, no ayer, sino hace tres semanas, hablando de espectáculos bufos, que los pantomimos fueron la última invención del tiempo de los Césares y que el teatro iba decayendo, como iba también decayendo Roma.
