Periodismo. Primera parte
Periodismo. Primera parte Por más que nos empeñemos en contentar al Diario del gobierno, es tanta nuestra desgracia, que no podemos conseguir que deje por un momento ese ceño feroz con que mira.
Últimamente ha declarado con la mayor solemnidad, que La Orquesta es constitucionalista. ¿Qué querrá decir con esto el Diario?
¿Constitucionalista el que quiere que rija en todo su vigor la Constitución? En ese caso, mengua es que el periódico oficial de un gobierno que debe su ser a la Constitución, y que en las épocas de prueba ha enarbolado como bandera esa Constitución, mengua fuera, repetimos, que ese periódico vea mal y como de oposición a los que proclaman lo que el gobierno debiera proclamar.
¿Constitucionalista el partidario de la revolución de San Luis? Crea el buen diario que tanto nos importan los que están ahora en palacio, como los que se pronunciaron en contra de ellos: ni a unos ni a otros les tememos, ni con unos ni con otros tenemos más vínculos que los sociales.
¿Qué podemos esperar de los que vienen? ¿Recuerda el Diario la fábula del amo que le decía al borrico?
—Camina que llegan los ladrones.
El borrico contestó sencillamente:
—¿Me pondrán dos albardas o ninguna?
