Instrucciones para salvar el mundo
Instrucciones para salvar el mundo Un día, encuentran una nota en el parabrisas del taxi: “No puedes salvar a todas. Ni siquiera a ti mismo.”
El miedo vuelve. Pero también la rabia.
Esa misma noche, Soraya se niega a volver sola a casa. Matías la lleva. Ella lo besa. Es un beso torpe, lleno de dudas. Pero también es real. Es un beso entre dos personas vivas.
—Gracias por no tocarme cuando yo no quería. Por no comprarme.
Él no responde. Solo le aprieta la mano.
Esa es su forma de decirlo todo.
La ciudad está en vilo. Las lluvias no cesan. Las calles se llenan de charcos y presagios. Y el asesino ataca de nuevo. Pero esta vez, falla. La víctima sobrevive. Soraya la visita en el hospital, la toma de la mano. Ambas entienden que ya no están solas.
Cerebro afina su análisis. Los datos apuntan a una zona concreta. El asesino debe estar rondando por ahí. Matías hace recorridos con más cuidado. Daniel consigue un mapa detallado de cámaras urbanas. Se sienten cerca. Peligrosamente cerca.
Y entonces ocurre.
Una noche, Soraya desaparece.