Instrucciones para salvar el mundo
Instrucciones para salvar el mundo Una noche de noviembre, un taxi vacÃo avanza por las calles heladas de Madrid. MatÃas acaba de enterrar a su esposa y todo en su mundo se ha desmoronado. No siente frÃo, ni dolor, ni rabia... hasta que un pasajero intenta subir y algo se rompe. Un grito. Un estallido. Un impulso incontrolable. Algo oscuro comienza a despertar. No es solo duelo, es el principio de una larga noche que lo arrastrará a los márgenes de una ciudad rota, donde se cruzará con otros perdidos. Y quizá, entre ruinas, aún quede una chispa de salvación.
El cielo pesa como plomo sobre el cementerio. Un sepulturero, hastiado y con los riñones adoloridos, empuja el féretro hacia el nicho. Del otro lado, MatÃas observa en silencio. Ha enterrado a Rita, su esposa. Y con ella, algo dentro de él también ha muerto. No hay lágrimas, ni rabia. Solo un vacÃo que lo vuelve transparente, ajeno incluso a su propio cuerpo.
—¿Procedemos? —pregunta el sepulturero. —Ah, sÃ, sà —responde MatÃas, como si la voz viniera de alguien más.
Esa noche, MatÃas se monta en su taxi sin rumbo. Conduce por la ciudad como un autómata, inmune al caos de luces y bocinas. Un pasajero se sube en un semáforo. Quiere ir a Cuatro Caminos. Pero algo en MatÃas se quiebra:
