Instrucciones para salvar el mundo
Instrucciones para salvar el mundo —¡Bájese de mi coche! ¡Bájese ahora mismo! —grita como un animal herido.
El pasajero huye. MatÃas tiembla. No por frÃo, sino por un odio que lo invade de golpe, feroz y sin forma. La rabia lo sacude. Está solo. Solo de una manera que ninguna palabra puede contener.
Pero en medio del abismo, recuerda a Chucho y Perra, dos perros recogidos de la calle por Rita. Sin comida, sin compañÃa. Se obliga a volver a casa por ellos, como si su cuidado fuera lo único que todavÃa lo ancla a la vida.
—No —susurra al entrar en el hogar vacÃo. Y huye de nuevo.
Se refugia en la casita en construcción que Rita y él estaban levantando en las afueras. Un lugar que debÃa ser su futuro. Ahora es solo cemento frÃo y polvo. Comparte hamburguesas con los perros, los abraza. Apaga las luces. Deja que la oscuridad lo envuelva.
Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, la noche también se arrastra sobre Daniel, un médico desencantado, atrapado entre su rutina hospitalaria y el eco de una vida que no logra desentrañar. Y sobre Soraya, una prostituta africana que se aferra a la vida con la tenacidad de los que han visto la muerte demasiado cerca.
Cada uno de ellos sobrevive. No viven, sobreviven. En una ciudad donde la esperanza se ha convertido en una superstición.
