Instrucciones para salvar el mundo
Instrucciones para salvar el mundo Y entre ellos, hay una anciana cientÃfica, una mente brillante desgastada por el tiempo, que observa la decadencia del mundo como quien analiza una ecuación irresoluble.
Nadie lo sabe aún, pero estas cuatro almas errantes están a punto de cruzarse. No por destino, sino por pura necesidad.
Porque hay noches tan largas que parecen devorar los dÃas. Y en esas noches, hasta el más mÃnimo gesto puede ser un acto de salvación.
La ciudad respira por las grietas. Cada esquina es un encuentro fortuito, una herida abierta. MatÃas vuelve a circular por las calles, como un fantasma al volante. Su vida es un túnel. Solo los perros lo obligan a mantener una rutina, a no lanzarse por el precipicio.
Una noche cualquiera, Soraya entra en su taxi. Su presencia es todo menos silenciosa: vestida con colores llamativos, sonrisa de superviviente y un acento africano que no pide perdón por existir. MatÃas no dice nada, pero algo en ella le remueve el estómago. Ella, en cambio, lo observa con una especie de piedad lúcida.
—¿Y tú, por qué estás tan triste, taxista?
Él no contesta. No puede.
