Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac Richelieu complacióle en alto grado
ayer vuestra agudeza peregrina;
yo cerca de él serviros he pensado;
sé que tenéis un drama terminado.
LEBRET.—(Deslumbrado, al oÃdo de CYRANO.)
¡De esta hecha representan tu «Agripina»!
GUICHE.
Llevádselo.
CYRANO.—(Algo seducido.)
En verdad…
GUICHE.
Mi tÃo es diestro:
sólo algún verso os tachará…
CYRANO.—(Cuyo semblante se pone fosco.)
Imposible,
señor.
GUICHE.
¡Oh, es un maestro!
CYRANO.
Y yo soy un discÃpulo irascible:
condición que, cual veis, al punto asoma
si me hablan de cambiar sólo una coma.
GUICHE.
Mas si un verso le gusta, caballero,
suele pagarlo caro.
CYRANO.
Menos caro