Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac que yo, que al escribirlo no fui avaro,
pues puse en él mi corazón entero.
Me lo canto a mí mismo y voy pagado.
GUICHE.
Sois orgulloso.
CYRANO.
¡Psé! ¿Lo habéis notado?
UN CADETE.—(Que aparece trayendo, ensartados en su espada, varios sombreros apabullados, mugrientos y rotos.)
Mira, Cyrano qué soberbia caza
de aves raras hicimos en la plaza
hoy al amanecer. Son los despojos
de los que tu valor en fuga puso.
CARBÓN.
¡El botín es lúcido!
Chambergos de mendigos, por la traza.
(Risas.)
CUIGY.
Aquel que la asechanza ruin dispuso
mucho debe rabiar.
BRISSAILLE.
¿No es conocido
su nombre? ¿No sabéis quién fue?
GUICHE.
Yo he sido. (Cesan las risas.)
A un coplero beodo