Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac GUICHE.
Recordad señor mÃo, si cual bravo
discreto sois…
UN LACAYO.—(Apareciendo en el fondo.)
Dispuesta está la silla.
GUICHE.
… el capÃtulo aquel de los molinos.
CYRANO.—(Saludando.)
El capÃtulo octavo.
GUICHE.
Pensad que, del ataque en el momento…
CYRANO.
¿Según eso, acometo yo a personas
que acostumbran girar a todo viento?
GUICHE.
¡Que con un movimiento
de sus brazos, si osáis acometellas,
al fango os lanzarán!…
CYRANO.
¡O a las estrellas!
(Vase DE GUICHE. Se le ve subir a su silla. Los nobles se marchan cuchicheando. LEBRET los acompaña hasta la puerta. Detrás de ellos vase la multitud.)