Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac ROXANA.—(Cada vez más enardecida.)
¡Ya sé que os portaréis bien!
(De pronto, mirando a DE GUICHE.)
Mas… ¡qué aturdimiento el mÃo!
¡Empeñada en retener
aquà al conde, mientras puede
el enemigo tal vez…!
GUICHE.
Queda tiempo todavÃa,
y, aprovechando, iré
a inspeccionar mis cañones.
Plegue al Cielo que al volver
hayáis de intento cambiado
y a marcharos no os neguéis. (Vase.)