Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac ¡Pronto! ¡Un toque de pÃfano!
(Suena el pÃfano. Los heridos se levantan; los CADETES, bajando atropelladamente por el talud, vienen a agruparse en torno de CYRANO y del pequeño estandarte. La carroza se cubre y se llena de hombres, apareciendo erizada de arcabuces y transformada en reducto.)
UN CADETE.—(Que aparece de espaldas en lo más alto del talud, batiéndose en retirada, dice:)
¡Que escalan
el talud! (Y cae muerto.)
CYRANO.
¡Saludarlos será fuerza!
(En un instante el talud se corona de una terrible hilera de enemigos, sobre los cuales se elevan los grandes estandartes de los imperiales.)
¡Fuego! (Descarga general.)
GRITO.—(En las filas enemigas.)
¡Fuego también!
(Respuesta mortÃfera. Caen los CADETES por todas partes.)
UN OFICIAL ESPAÑOL.—(Descubriéndose.)
¿Qué hombres son ésos,
héroes o locos, que a la muerte retan?
CYRANO.—(Recitando, en pie, entre una lluvia de balas.)
Son los cadetes de la Gascuña
que a Carbón tienen por capitán: