Contrato social
Contrato social El contrato da origen a una persona colectiva, con voluntad propia; ésta es la voluntad general. Pero hay que guardarse de confundir la voluntad general con la voluntad de todos; la voluntad general no es igual a la suma de voluntades particulares ni es cuestión de votos. Lo que hace que la voluntad sea general es menos el número de votos que el interés común que les une.
Porque la voluntad general tiende a evitar los intereses particulares en conflicto y a armonizarlos. Precisamente la Voluntad General tiene como finalidad socializar todos los intereses. Y así explica Rousseau: «quitad a esas mismas voluntades (particulares) el más y el menos que se destruyen mutuamente y queda, como suma de las diferencias, la Voluntad General».