Ensayo sobre el origen de las lenguas
Ensayo sobre el origen de las lenguas El arte de escribir no se relaciona en lo absoluto con el de hablar. Va determinado por necesidades de otra naturaleza, que nacen más temprano o más tarde, según circunstancias completamente independientes de la duración de los pueblos, y que podrían no haber tenido nunca lugar entre las naciones más antiguas. Se ignora durante cuántos siglos el arte de los jeroglíficos fue quizás la única escritura de los egipcios; y está comprobado que una escritura similar puede bastar a un pueblo cultivado, como por ejemplo el de los mexicanos que tenían una menos cómoda aún.
Al comparar el alfabeto copto con el alfabeto sirio o fenicio, se aprecia sin demasiada dificultad que uno viene del otro; no sería sorprendente que este último fuese el original, ni que el pueblo más moderno hubiese instruido al más antiguo a este respecto. También resulta claro que el alfabeto griego proviene del alfabeto fenicio; y aun se ve que tiene que provenir de ahí. Sea Cadmo o cualquier otro quien lo haya traído de Fenicia, parece seguro en todo caso que los griegos no fueron a buscarlo y que los fenicios lo llevaron por sí mismos: pues, de los pueblos de Asia y África, ellos fueron los primeros y prácticamente los únicos[3] que comerciaron en Europa, y ellos fueron antes hacia donde los griegos que los griegos hacia ellos: lo cual no prueba de ningún modo que el pueblo griego no sea tan antiguo como el pueblo de Fenicia.