Ensayo sobre el origen de las lenguas
Ensayo sobre el origen de las lenguas No tenemos ninguna idea de una lengua sonora y armoniosa que hable tanto por medio de los sonidos como por medio de las voces. Quien crea que se puede sustituir el acento por los acentos cae en un engaño; sólo se inventan los acentos cuando el acento ya se ha perdido[1]. Hay más: creemos tener acentos en nuestra lengua, y no los tenemos en lo absoluto: nuestros supuestos acentos sólo son vocales o signos de cantidad: no señalan ninguna variedad de sonidos. La prueba está en que esos acentos se transmiten por medio de intervalos desiguales o por medio de modificaciones de los labios, de la lengua o del paladar, procesos todos que producen la diversidad de los sonidos. Así, cuando nuestro acento circunflejo no es una voz simple, es una larga o no es nada. Veamos ahora lo que sucedía entre los griegos.
