Ensayo sobre el origen de las lenguas
Ensayo sobre el origen de las lenguas Con las primeras voces se formaron las primeras articulaciones o los primeros sonidos, según el género de la pasión que dictaba las unas o los otros. La cólera arranca gritos de amenaza que la lengua y el paladar articulan; pero la voz de la ternura es más dulce, es la glotis la que la modifica, y esa voz se convierte en un sonido; sólo que los acentos de esa voz son más frecuentes o más raros; las inflexiones, más o menos agudas, según el sentimiento que se ponga. De ese modo, la cadencia y los sonidos nacen con las sílabas: la pasión hace hablar a todos los órganos y adorna la voz con todo su esplendor; así, los versos, los cantos, la palabra tienen un origen común. Alrededor de las fuentes de que he hablado, los primeros discursos fueron las primeras canciones: las vueltas periódicas y reguladas del ritmo, las inflexiones melodiosas de los acentos hicieron nacer, con la lengua, la poesía y la música, o, más bien, todo eso no era más que la lengua misma para esos climas dichosos y para aquellas épocas dichosas, en que las únicas necesidades imperiosas que exigían el concurso del otro eran las que hacía nacer el corazón.
