La desigualdad entre los hombres
La desigualdad entre los hombres La desnudez, la falta de habitación y la carencia de todas esas cosas inútiles que tan necesarias creemos no constituyen, por consiguiente, una gran desdicha para esos primeros hombres ni un gran obstáculo para su conservación. Si no tienen la piel velluda, para nada la necesitan en los países cálidos; y en los climas fríos bien pronto saben apropiarse las de las fieras vencidas; si sólo tienen dos pies para correr, poseen dos brazos para atender a su defensa y a sus necesidades. Sus hijos tal vez andan tarde y penosamente, pero las madres los llevan con facilidad, ventaja de que carecen las demás especies, en las cuales la madre, cuando es perseguida, se ve obligada a dejar abandonados sus pequeñuelos o a seguir a su paso (14). En fin, a menos de suponer el concurso singular y fortuito de circunstancias de que hablaré más adelante, y que podrían muy bien no haber ocurrido nunca, es claro, en todo caso, que el primero que se hizo vestidos o construyó un alojamiento diose con ello cosas poco necesarias, puesto que hasta entonces se había pasado sin ellas, y no se comprende por qué no hubiera podido soportar siendo hombre el género de vida que llevaba desde su infancia.