La desigualdad entre los hombres
La desigualdad entre los hombres Hasta aquà sólo he hablado del hombre fÃsico; tratemos ahora de considerarlo en su aspecto metafÃsico y moral.
No veo en cada animal más que una máquina ingeniosa dotada de sentidos por la naturaleza para elevarse ella misma y asegurarse hasta cierto punto contra todo aquello que tiende a destruirla o desordenarla. La misma cosa observo precisamente en la máquina humana, con la diferencia de que sólo la naturaleza lo ejecuta todo en las operaciones del animal, mientras que el hombre atiende las suyas en calidad de agente libre. Aquél escoge o rechaza por instinto; éste, por un acto de libertad; lo que da por resultado que el animal no puede apartarse de la regla que le ha sido prescrita, aun en el caso de que fuese ventajoso para él hacerlo, mientras que el hombre se aparta con frecuencia y en su perjuicio. Asà sucede que un pichón perecerá de hambre cerca de una fuente colinada de las mejores carnes y un gato sobre montones de frutas o de granos, aunque uno y otro podrÃan muy bien nutrirse con los alimentos que desdeñan, de intentar ensayarlo; asà ocurre que los hombres disolutos se entregan a excesos que les producen la fiebre o la muerte porque el espÃritu corrompe los sentidos y la voluntad habla cuando calla la naturaleza.