Las confesiones

Las confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Como mi habitación de Mont-Louis era muy pequeña, y la situación de la torrecilla era bellísima, conduje allí al príncipe, quien, para colmo de mercedes, quiso que tuviese el honor de jugar con él al ajedrez. Yo sabía que él ganaba al caballero Lorenzi, el cual jugaba más que yo. Sin embargo, a pesar de los signos y gestos del caballero y demás asistentes, que fingí no ver, gané las dos partidas que jugamos. Al concluir, le dije con tono respetuoso, pero grave: «Monseñor, venero demasiado a V. A. Serenísima para no ganarle siempre en el ajedrez». Este gran príncipe, dotado de ingenio y de luces, tan digno de no ser adulado, conoció en efecto, a lo menos así lo creo, que no había allí sino yo que le tratase como hombre, y tengo motivos para creer que me lo agradeció realmente.










👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker