Los CrÃmenes del amor
Los CrÃmenes del amor Wilson. —Miss Henriette Stralson; esa mujer alta que veis con ella, es su madre; su padre murió. Hace tiempo que está enamorada de Williams, un gentilhombre de Herreford: va a casarse. Williams ha venido a recoger la herencia de una anciana tÃa que constituye toda su fortuna; durante este tiempo, lady Stralson ha querido enseñar Londres a su hija, y, cuando los asuntos de Williams hayan terminado, volverán a irse juntos a Herreford, donde debe concluirse el matrimonio.
Granwel. —¡Que todas las furias del infierno se apoderen de mi alma si Williams la toca antes que yo!… ¡Jamás he visto nada tan hermoso!… ¿Está ahà el tal Williams? No conozco a ese bribón, mostrádmelo.
Wilson. —Es ese que las sigue… Sin duda se habÃa detenido con algún conocido… Se une a ellas… Observadle… es él… ahà está.
Granwel. —¿Ese joven alto y tan apuesto?
Wilson. —Precisamente.
Granwel. —¡Diablos, si apenas tiene veinte años!
Gave. —Es, en verdad, un hombre guapo, milord… ¡Vaya rival!…