Los CrÃmenes del amor
Los CrÃmenes del amor En cuanto a La conspiración de Amboise, léase en Garnier, y se verá cuán poco nos ha prestado la historia.
Ninguna guÃa nos ha precedido en las demás novelas; fondo, narración, episodios, todo es nuestro. Quizá no sea de lo más afortunado; ¡qué importa!, siempre hemos creÃdo, y nunca dejaremos de estar convencidos de ello, que vale más inventar, aunque sea débil, que copiar o traducir; uno tiene la pretensión del genio, y cuando menos es una pretensión; ¿cuál puede ser la del plagiario? No conozco oficio más bajo, no concibo confesiones más humillantes que esas a las que ciertos hombres se ven forzados al confesarse a sà mismos que deben de carecer de ingenio, ya que están obligados a tomar prestado el de los demás.
Respecto al traductor, no quiera Dios que le quitemos su mérito; pero no hace sino exaltar a nuestros rivales; y aunque sólo sea por el honor de la patria, ¿no vale más decir a esos altivos rivales: También nosotros sabemos crear?