Los Crímenes del amor
Los Crímenes del amor O
LA TORRE ENCANTADA
Cuento alegórico
Rodrigo, rey de España, el más sabio de todos los príncipes en el arte de variar sus placeres, el menos escrupuloso en la forma de procurárselos, y considerando el trono como uno de los medios más seguros para prometerle la impunidad, se atrevió a todo para conseguirlo; y como para alcanzar ese fin sólo necesitaba hacer caer la cabeza de un niño, la desterró sin remordimientos. Pero Anagilda, madre del desventurado Sancho, del que se trataba, y de quien Rodrigo, tío y tutor, también quería convertirse en verdugo, fue lo bastante afortunada para desbaratar la proyectada conjura contra su hijo, y lo bastante astuta para prevenirla. Pasa a África, ofrece a los moros el heredero legítimo del trono de España, les informa del criminal designio que la hace actuar, implora su protección y muere junto con ese desdichado niño cuando estaba a punto de obtenerla[89].