Los Crímenes del amor
Los Crímenes del amor Carlo había vivido poco tiempo con esta segunda esposa, pero tenía de la primera un hijo, entonces de unos veinte años, cuyas excelentes cualidades compensaban a esta casa de las calaveradas de su segundo jefe, y consolaban a Luis Strozzi, el mayor de la familia, el que sostenía la guerra contra los Médicis, tanto de no tener ya esposa como de no haber sido nunca padre. Así pues, toda la esperanza de esta ilustre raza se cifraba en el joven Antonio, hijo de Carlo y sobrino de Luis; se le consideraba por lo general como el que debía heredar las riquezas y la gloria de los Strozzi, como el que podía incluso reinar un día en Florencia si la inconstante fortuna retiraba sus favores a los Médicis. Por lo dicho se comprenderá fácilmente tanto lo mucho que debía de ser querido este joven como los cuidados que se tomaban en su educación.