Los CrÃmenes del amor
Los CrÃmenes del amor ¡Quién podrÃa creerlo! El carácter malvado y celoso de aquel mal padre no veÃa sin una sombra de envidia tantas bellas cualidades en Antonio; y, temiendo ser eclipsado antes o después por ellas, lejos de fomentarlas, sólo trataba de destruirlas. Por suerte, este proceder no tuvo consecuencias; el excelente carácter de Antonio lo puso al abrigo de las seducciones de Carlo; supo discernir los crÃmenes de su padre y odiarlos, sin dejar de amar a quien esos vicios deshonraban; mas su excesiva confianza le hizo algunas veces vÃctima, sin embargo, de un hombre al que debÃa al mismo tiempo adorar y menospreciar; el corazón se imponÃa a menudo a la mente, y eso es lo que vuelve tan peligrosos los malos consejos de un padre: seducen el corazón dominando a la razón, se apoderan a la vez de todas las cualidades del alma, y uno ya está corrompido creyendo no haber hecho más que amar y obedecer.