Los Crímenes del amor
Los Crímenes del amor El señor de Guise, curioso por ver a esta sorprendente mujer, concibió inmediatamente dos proyectos para atraerla a Amboise, hacerla prisionera, o sacar partido de la declaración del barón de Castelnau y mandar a decirle que, después de haber asegurado a Sancerre que no tenía otra intención que hablar con el rey, podía venir en total seguridad. Prefiere adoptar este último partido. El duque escribe. Un hombre hábil es encargado de la gestión; precedido de una trompeta, avanza con las formalidades ordinarias y entrega su misiva al barón, en el castillo de Noisai, donde se había alojado con las tropas de Gascuña y de Béarn, mandadas para la expedición de Amboise. Por más precauciones que se tomaron con el emisario del duque, a éste le fue fácil ver que había mucha gente en Noisai; dio cuenta de ello a su regreso, y pronto veremos lo que resultó.