Los Crímenes del amor
Los Crímenes del amor Nada más alcanzar Dorgeville la edad de veintidós años, murió su tío dejándole al frente de su firma, que administró durante tres años con toda la inteligencia posible. Mas la bondad de su corazón no tardó en volverse la causa de su ruina: contrajo compromisos en nombre de varios amigos que no tuvieron tanta honradez como él. Aunque los pérfidos faltaron a su palabra, él quiso honrar todos sus compromisos, y Dorgeville se vio pronto perdido.
—Es horrible verse arruinado a mi edad —decía este joven—; mas si algo me consuela de este trance es la certeza de haber hecho felices a muchos y de no haber arrastrado a nadie conmigo.