Los Crímenes del amor

Los Crímenes del amor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Desde hacía un mes, por orden de su esposo, la condesa recibía en su castillo al joven Monrevel, sin que durante ese tiempo hubiera empleado un solo instante en otra cosa que en disimular los sentimientos de su hija y hacer brillar los suyos. Mas aunque Amélie callase, aunque se constriñera, Monrevel sospechaba que las disposiciones del conde de Sancerre no desagradaban a la hermosa joven; osaba creer incluso que Amélie no habría visto sin dolor a otra en posesión de la esperanza de pertenecerle un día.

—¿Cómo es, Amélie —decía Monrevel a su hermosa amada en uno de aquellos breves instantes en que no estaba obsesionado por las miradas celosas de Mme. de Sancerre—, cómo es posible que con la seguridad de ser un día el uno del otro, no se os permita siquiera decirme si ese proyecto os contraría, o si soy lo bastante dichoso para no desagradaros del todo? Pero ¿cómo?, ¡alguien se opone a que el amado que sólo piensa en volverse digno de haceros feliz tenga derecho a saber si puede pretenderlo!

Pero Amélie, limitándose a mirar tiernamente a Monrevel, suspiraba y se reunía con su madre, de la que no ignoraba que debía temer todo si alguna vez las expresiones de su corazón se atrevían a manifestarse en sus labios.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker