Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro —La vieja ama no lo va a recibir, amo Tom, pero manda decir que se quede. Con toda razón, ya que la granja va a ser suya cuando a ella la entierren. La chimenea de su cuarto está prendida, amo Tom, y la criada le tendió la cama con sábanas limpias. Ya verá que nada ha cambiado allá arriba. A lo mejor está cansado y quiera subir ya.
Sin decir palabra, Martin Stoner hizo un esfuerzo para ponerse en pie y seguir a su ángel servidor por el pasillo, por una escalera corta y rechinante y por otro pasillo que daba a una alcoba espaciosa y alegrada por el fuego vivo del hogar. HabÃa pocos muebles, escuetos, anticuados y buenos en su género. Una ardilla disecada en una urna y un almanaque de pared de hacÃa cuatro años eran casi los únicos indicios de decoración. Pero Stoner tenÃa ojos para poca cosa fuera de la cama, y le costaba aguantarse las ganas de arrancarse las prendas y arroparse en sus cómodas entrañas con la sensualidad de aquel cansancio. Tal parecÃa que la jaurÃa del destino le habÃa concedido una corta tregua.