Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro —Quiere darse importancia —dijo la baronesa—. Sabe que dentro de poco habrá pasado la edad para trabajar y se quiere ganar nuestra simpatÃa. ¡Su abuelo, ya lo creo!
La baronesa también tenÃa sus abuelos, pero nunca jamás se jactaba de ellos.
—A que su abuelo era ayudante de despensa o algo asà en el castillo —se burló el barón—. Esa parte del cuento puede ser verdadera.
El comerciante de Hamburgo no dijo nada; habÃa visto lágrimas en los ojos de la anciana cuando hablaba de guardar los recuerdos… o quizás, por ser tan imaginativo, creyó haberlas visto.
—Le voy a dar aviso de despido apenas terminen las fiestas de Año Nuevo —dijo la baronesa—. Hasta entonces voy a estar demasiado atareada para arreglármelas sin ella.
Pero de todos modos tuvo que arreglárselas sin ella, pues con el frÃo penetrante que empezó a hacer después de Navidad la vieja institutriz cayó enferma y tuvo que guardar cama.