Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro —Vengan acá y escuchen este cuento —dijo la tÃa, cuando el solterón le hubo clavado la mirada dos veces a ella y una vez al cordón de alarma.
Los niños se arrimaron apáticos al extremo que ocupaba la tÃa en el vagón. Era claro que no tenÃan muy en alto su reputación de narradora.
En voz baja y confidencial, interrumpida a ratos por las sonoras e impertinentes preguntas de sus escuchas, empezó un cuento tÃmido y deplorablemente insÃpido sobre una niñita buena que hacÃa amistad con todo el mundo debido a su bondad y que al final fue rescatada del ataque de un toro enfurecido por un grupo de personas que admiraban sus dotes morales.
—¿No la habrÃan salvado si no hubiera sido buena? —inquirió la mayor de las niñas.
Esa era precisamente la pregunta que el solterón habrÃa querido formularle.
—Bueno, sà —admitió la tÃa, no muy persuasiva—; pero no creo que hubieran corrido tan rápido a ayudarla si no les hubiera agradado tanto.
—Es el cuento más estúpido que he oÃdo en mi vida —dijo la niñita mayor, con absoluta convicción.
—No le puse atención después del principio, de lo estúpido que era —dijo Cyril.
La niña más pequeña no hizo ningún comentario sobre el cuento, pero hacÃa rato habÃa iniciado una repetición susurrada del verso preferido.