Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro —Tal vez la del otro sea mejor —sugirió la tÃa, tontamente.
—¿Por qué es mejor? —Fue la instantánea e inevitable pregunta.
—¡Oh, mira las vacas! —exclamó la tÃa.
En casi todos los campos a lo largo de la carrilera habÃa vacas o novillos, pero habÃa hablado como si señalara una rareza.
—¿Por qué es mejor la hierba del otro campo? —insistió Cyril.
El ceño fruncido del solterón empezó a volverse mirada amenazante. «Un tipo duro y antipático», juzgó la tÃa para sÃ. En cuanto a ella, era totalmente incapaz de alcanzar una conclusión satisfactoria acerca de la hierba del otro campo.
La más pequeña de las niñas creó una distracción cuando empezó a cantar On the road to Mandalay. Tan sólo se sabÃa el primer verso, pero daba a aquel conocimiento limitado el más amplio uso posible. Lo repetÃa una y otra vez, con voz soñolienta pero resuelta y muy audible. Al solterón se le hizo como si alguien hubiera apostado con ella a que no era capaz de repetir dos mil veces ese verso en voz alta y sin parar. Quienquiera que hubiera hecho la apuesta corrÃa el riesgo de perderla.