Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro —¿Y mató algún cerdito?
—No, todos escaparon.
—El cuento empezó mal —dijo la menor de las niñas—, pero el final fue lindo.
—Es el cuento más lindo que he oÃdo —sentenció la mayorcita, con suma decisión.
—Es el único cuento bonito que he oÃdo —dijo Cyril.
La tÃa emitió una opinión disconforme:
—¡Qué cuento más impropio para contarles a los niños! Usted acaba de minar los resultados de años de enseñanza cuidadosa.
—Sea como fuere —dijo el solterón, mientras recogÃa sus pertenencias antes de abandonar el coche—, los tuve quietos durante diez minutos, lo cual es más de lo que usted pudo.
«¡Pobre mujer! —se dijo para sà mientras recorrÃa el andén de la estación de Templecombe—. Durante los próximos seis meses esos niños la van a abochornar en público pidiéndole que les cuente un cuento impropio».