Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro —TODAS LAS HISTORIAS de caza son iguales —dijo Clovis—, igual que todas las de carreras de caballos y todas las de…
—La mÃa no se parece para nada a ninguna que hayas escuchado —dijo la baronesa—. Sucedió hace bastante tiempo, cuando yo tenÃa unos veintitrés años. En ese entonces no vivÃa separada de mi esposo: ninguno de los dos podÃa darse el lujo de pasarle una pensión al otro. Digan lo que digan los refranes, la pobreza mantiene unidos más hogares de los que desbarata. Lo que sà hacÃamos era salir de caza con jaurÃas distintas. Pero nada de esto tiene que ver con mi historia.
—TodavÃa no llegamos al encuentro antes de la partida. Supongo que hubo uno —dijo Clovis.
—Claro que sà —dijo la baronesa—. Estaban todos los de siempre, especialmente Constance Broddle. Constance era una de esas muchachotas rubicundas que cuadran tan bonito con los paisajes otoñales y los adornos navideños de la iglesia.
»—Tengo el presentimiento de que algo terrible va a pasar —me dijo—. ¿Estoy pálida?
»Lo estaba, casi tanto como una remolacha que acaba de recibir malas noticias.
»—Te ves mejor que de costumbre —le dije—; pero en el caso tuyo eso es tan fácil…
