Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro —Evidentemente, las inhumaciones apresuradas a la vera del camino eran contingencias previstas.
»Tomó bastante tiempo cavar una fosa de suficiente hondura.
»—¡Caramba, qué soberbio ejemplar! —exclamó el automovilista mientras hacÃan rodar el cadáver en la zanja—. Me temo que haya sido un animal muy valioso.
—Ganó el segundo premio en la categorÃa de cachorros el año pasado en Birmingham —respondà yo sin vacilar.
»Constance soltó un sonoro resoplido.
»—No llores, querida —le dije con la voz quebrada—. Todo acabó en un santiamén; no puede haber sufrido mucho.
»—Mire —dijo el muchacho, desesperado—: sencillamente tiene que permitirme hacer algo a modo de compensación.
—Me rehusé con suavidad; pero, como insistiera, le di mi dirección.