Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro —Me pone usted en una situación embarazosa —dijo Tobermory, cuyo tono y actitud no denotaban ciertamente ni sombra de embarazo—. Cuando se propuso su invitación para la temporada, sir Wilfrid afirmó que usted era una de las mujeres más tontas que conocÃa, y que habÃa mucha diferencia entre la hospitalidad y el cuidado de imbéciles. Lady Blemley replicó que su flaco intelecto era precisamente la cualidad que la habÃa hecho merecedora de la invitación, puesto que usted era la única persona lo suficientemente estúpida como para comprarles el automóvil. Usted ya sabe, el que llaman «la envidia de SÃsifo», porque anda divinamente cuesta arriba… con tal que alguien lo empuje.
Las protestas de lady Blemley habrÃan surtido más efecto si esa misma mañana no le hubiera sugerido a Mavis, como quien no quiere la cosa, que el coche en cuestión le vendrÃa de maravilla para su casa en Devonshire.
El mayor Barfield se precipitó a meter baza, con el fin de desviar la conversación.
—¿Qué hay de tus andanzas con la gatica carey de las caballerizas, eh?
Todos advirtieron al momento el resbalón.