Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro THEOPHIL ESHLEY ERA artista de profesión y pintor de ganado por fuerza del entorno. No ha de suponerse que viviera de la crÃa de reses o de la lecherÃa, en una atmósfera saturada de cuernos y pezuñas, banquillos para ordeño y hierros de marcar. ResidÃa en una zona que parecÃa un parque salpicado de quintas y que escapaba por un pelo al deshonor de los suburbios. Un lado del jardÃn lindaba con un pradito pintoresco, en donde un vecino emprendedor apacentaba unas vaquitas pintorescas de pura cepa Jersey. En las tardes de verano, hundidas hasta las rodillas en el pasto crecido y a la sombra de un grupo de nogales, las vacas descansaban mientras la luz del sol caÃa en parches sobre sus lisas pieles leonadas. Eshley habÃa concebido y ejecutado una linda pintura de dos vacas lecheras reposando en un marco de nogales, pasto y rayos de sol filtrados, y la Royal Academy la habÃa colgado como correspondÃa en las paredes de la Exhibición de Verano. La Royal Academy fomenta hábitos ordenados y metódicos en sus pupilos. Eshley habÃa pintado un cuadro pasablemente bien logrado de unas vacas que dormitaban de modo pintoresco bajo unos nogales; y asà como empezó, asÃ, por necesidad, hubo que continuar. Su Paz del mediodÃa, un estudio de dos vacas pardas a la sombra de un nogal, fue seguido por Refugio canicular, un estudio de un nogal que daba sombra a dos vacas pardas. A su debido turno aparecieron Donde los tábanos dejan de fastidiar, El asilo del hato y Sueño en la vaquerÃa, todos ellos estudios de vacas pardas y nogales. Los dos intentos que hizo por romper con su propia tradición fueron grandes fracasos: Tórtolas espantadas por el gavilán y Lobos en la campiña romana fueron devueltos a su taller bajo el baldón de abominables herejÃas; y Eshley fue elevado otra vez al favor y la gracia del público con Un rinconcito umbrÃo donde sueña el letargo de las vacas.