La reticencia de Lady Anne
La reticencia de Lady Anne —¿Estás seguro de que tus hombres encontrarán algo que rescatar? Yo también tengo hombres en el bosque esta noche, siguiéndome de cerca, y llegarán aquà los primeros a liberarnos. Cuando me hayan sacado de debajo de estas malditas ramas no será necesaria demasiada torpeza por su parte para hacer rodar este enorme tronco justamente sobre ti. Tus hombres te encontrarán muerto bajo un haya caÃda. Por pura fórmula, enviaré mi condolencia a tu familia.
—Es una valiosa sugerencia —replicó Ulrich con fiereza—. Mis hombres tienen orden de seguirme en el plazo de diez minutos, de los que han debido transcurrir siete, y me sacarán de aquÃ… Recordaré tu sugerencia. Sólo que, como tú habrás hallado la muerte cazando furtivamente en mis tierras, no creo que pueda, sinceramente, enviar ningún mensaje de condolencia a tu familia.
—Bueno —refunfuñó Georg—, bueno. Éste es un duelo a muerte entre tú y yo y nuestros monteros, sin malditos intrusos que se interpongan entre nosotros. ¡Asà te mueras y te veas condenado, Ulrich von Gradwitz!
—Lo mismo te deseo, Georg Znaeym, saqueador, cazador furtivo.