La reticencia de Lady Anne

La reticencia de Lady Anne

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Nunca más volvió a saberse del pequeño Toop ni de Gabriel-Ernest pero las ropas abandonadas por éste fueron halladas en el camino, lo que indujo a dar por sentado que el niño había caído al agua y el joven se había desnudado y se había arrojado tras él en un vano esfuerzo por salvarle. Van Cheele y algunos peones que se hallaban en aquel momento en las cercanías atestiguaron haber oído un agudo gemido infantil procedente de las proximidades del lugar en que se hallaron las ropas. La señora Toop, que tenía otros once hijos, se resignó decorosamente a tan sensible pérdida pero la señorita Van Cheele lloró sinceramente a su malogrado expósito. Por iniciativa suya se colocó en la iglesia parroquial una placa de latón a la memoria de “Gabriel-Ernest, un muchacho desconocido que valientemente sacrificó su vida por otro”.

Van Cheele hacía concesiones a su tía en casi todo pero rehusó de plano contribuir a la placa conmemorativa de Gabriel-Ernest.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker