La reticencia de Lady Anne
La reticencia de Lady Anne —¿Y realmente quiere usted que creamos —estaba diciendo Sir Wilfried— que ha descubierto usted un método para instruir a los animales en el arte del lenguaje humano y que el viejo y querido Tobermory ha resultado ser su primer éxito como pupilo?
—Es una cuestión en la que he estado trabajando durante los últimos diecisiete años —dijo el señor Appin—, pero solamente en los postreros ocho o nueve meses me he visto recompensado con visos de éxito. Por supuesto, he experimentado con miles de animales, pero últimamente sólo con gatos, esas maravillosas criaturas que se han adaptado tan prodigiosamente a nuestra civilización conservando al mismo tiempo todos sus instintos salvajes altamente desarrollados. Entre los gatos, uno se mueve siempre en el seno de un intelecto superior del mismo modo que se mueve uno en el gatuperio de los seres humanos, y cuando conocà a Tobermory hace una semana, comprendà al instante que me hallaba en presencia de un supergato de extraordinaria inteligencia. Ya habÃa yo recorrido gran parte del camino hacia el éxito en recientes experimentos; con Tobermory, como le llaman ustedes, he llegado a la meta.