La reticencia de Lady Anne
La reticencia de Lady Anne El se帽or Appin concluy贸 su enf谩tica afirmaci贸n con una voz en la que se esforz贸 por suprimir toda inflexi贸n triunfante. Nadie articul贸 鈥溌 un r谩bano!鈥, aunque los labios de Clodoveo se movieron en una sil谩bica contorsi贸n que probablemente invocaba a esas cruc铆feras con incredulidad.
鈥斅縌uiere usted decir 鈥攑regunt贸 la se帽orita Resker tras una breve pausa鈥 que ha ense帽ado a Tobermory a decir y a comprender expresiones sencillas de una sola s铆laba?
鈥擬i querida se帽orita Resker 鈥攄ijo pacientemente el taumaturgo鈥, se ense帽a de esa forma fragmentaria a los ni帽os peque帽os, a los salvajes y a los adultos retrasados; una vez que se resuelve el problema de la iniciaci贸n con un animal de inteligencia altamente desarrollada ya no son necesarios esos m茅todos para ir al tran-tran. Tobermory puede utilizar nuestro lenguaje con absoluta correcci贸n.
Esta vez Clodoveo dijo bien distintamente: 鈥溌il r谩banos!鈥. Sir Wilfried era m谩s educado pero igualmente esc茅ptico.
鈥斅縉o ser铆a mejor traer al gato y que juzg谩ramos por nosotros mismos? 鈥攕ugiri贸 Lady Blemley.
Sir Wilfried fue en busca del animal y todos los presentes se hundieron en la l谩nguida expectaci贸n de ir a asistir a un ventriloquismo de sal贸n m谩s o menos habilidoso.