La reticencia de Lady Anne
La reticencia de Lady Anne ”No era un legado importante, ni siquiera desde el modesto punto de vista de Henri Deplis, pero le incitó a ciertas prodigalidades aparentemente inocuas. Concretamente, le indujo a patrocinar el arte local, representado por las agujas de tatuar del Signor Andrea Pincini. El Signor Pincini era tal vez el maestro más sobresaliente que Italia haya tenido jamás en el arte del tatuaje, pero las circunstancias habíanle reducido a tal necesidad que por la suma de seiscientos francos se puso gustosamente a cubrir el dorso de su cliente, desde la altura de la clavícula hasta la cintura, con una brillante representación de la caída de Ícaro. El grabado, una vez concluido, supuso una pequeña decepción para Monsieur Deplis, que estaba convencido de que Ícaro era una plaza fuerte tomada por Wallenstein durante la Guerra de los Treinta Años, pero quedó más que satisfecho con la ejecución de la obra, que todos cuantos tuvieron el privilegio de contemplar proclamaban como la obra maestra de Pincini.