A la conquista de un imperio

A la conquista de un imperio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí —contestó este—; entre los grupos de banianos y las tierras húmedas de las altas hierbas.

—Pues ojo avizor.

Los tres elefantes, que seguían avanzando a buen paso, habían llegado a una inmensa llanura, interrumpida de trecho en trecho por grupos de mindos —arbustos de no más de dos o tres metros de alto, de corteza blanquísima y brillante y ramas muy delgadas—; de pequeños bananos y grupitos de Butea frondosa[23], de tronco nudoso y robusto, coronado por un tupido pabellón de hojas aterciopeladas de color verde azulado, bajo las cuales colgaban enormes racimes de un espléndido color carmesí.

A gran distancia, generalmente en medio de pequeñas plantaciones de añil y sombreadas por matas de mangos, se descubría alguna cabaña. Animales no se veían: sólo bandadas de bulbul —los pequeños, graciosos y batalladores ruiseñores indios— alzaban el vuelo al acercarse los elefantes y los perros, enseñando sus plumas moteadas y su cola roja.

—¿Será este el reino del tigre negro? —preguntó Yáñez.

—Eso sospecho —contestó Tremal-Naik—. Allá abajo veo charcos y a esos animales les gusta el agua porque saben que los antílopes van a beber después de la puesta del sol.

—¿Conseguiremos descubrirlo antes de la noche?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker