A la conquista de un imperio

A la conquista de un imperio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Lo dudo.

—Le prepararemos una emboscada.

—Perderías inútilmente el tiempo. El kala-bâgh no se deja sorprender, y ya puedes poner todos los cabritos que quieras, o incluso cerdos, sin que se decida a acercarse.

—Esperemos —concluyó Yáñez—. No tenemos prisa.

Hasta el mediodía los elefantes siguieron avanzando a través de aquella llanura que parecía no tener fin, pasando entre grupos de banianos, de mindos y de mangas, sin mostrar ninguna inquietud; luego el mayordomo, que montaba un magnífico makna —elefante macho sin colmillos—, dio orden de detenerse para servir la comida a los invitados de su señor.

Los sikkari levantaron en pocos minutos una amplia y bellísima tienda de seda roja en forma de pabellón y cubriendo el suelo con mullidas alfombras persas, mientras el babourchi, es decir, el cocinero de la expedición, ayudado por algunos sais, o palafreneros, hacía descargar del makna del mayordomo las provisiones para servir una comida fría.

Yáñez, Sandokán y Tremal-Naik se apresuraron a tomar posesión de la tienda, ya que el calor era intensísimo. Kammamuri y los seis malayos de la expedición se refugiaron bajo un inmenso tamarindo, bajo cuyas largas y flexibles ramas se extendía una sombra protectora.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker