A la conquista de un imperio

A la conquista de un imperio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Unas veces se trataba del samber —especie de ciervos mayores que los europeos, de piel castaño violeta en el dorso y blanco plateado en el vientre, con la cabeza armada de unos fuertes cuernos— que daba unos saltos asombrosos, desapareciendo en pocos instantes: en otras ocasiones se trataba del nilgai[24a], los antílopes indios, del tamaño de un buey mediano, pero de formas elegantes y finas y pelaje grisáceo; otras veces aún eran manadas de perros salvajes, grandes como chacales —a los que se parecen mucho por la forma de la cabeza y que son famosos cazadores de gamos, entre los que causan muchas bajas.

También algún búfalo de las junglas —arrancado a su reposo por los bramidos de los elefantes— salía de entre los grupos de bambú con furioso ímpetu, mostrando su cabezota corta y cuadrada, provista de cuernos ovalados y aplastados, encorvados hacia atrás. Se detenía unos momentos, bien plantado sobre sus poderosas patas, acechando la caravana con los ojos inyectados en sangre, deseoso tal vez de lanzarse a una carga desesperada y hacer una matanza de sikkari y de lacayos, luego se alejaba a galope corto, volviéndose de vez en cuando atrás e incluso deteniéndose como para decir: «un bhainsa[25] de la jungla no tiene miedo».



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker