A la conquista de un imperio
A la conquista de un imperio —Reinaba entonces en Assam —empezó Yáñez— el hermano del actual rajá, un prÃncipe perverso, entregado a todos los vicios, a quien odiaba todo el pueblo y, sobre todo, sus parientes, quienes nunca estaban seguros de ver el siguiente amanecer.
»Aquel prÃncipe tenÃa un tÃo que era jefe de una tribu de kotteris, es decir, de guerreros; hombre muy valeroso que en varias ocasiones habÃa defendido las fronteras de su paÃs contra las incursiones de los birmanos, por lo que gozaba de gran popularidad en todo el Assam. Sabiéndose mal visto por el sobrino —a quien sin motivo se le habÃa metido en la cabeza que su tÃo conjuraba contra él para arrebatarle el trono y robarle sus inmensas riquezas— se retiró a sus montañas, entre sus fieles guerreros. Aquel valiente se llamaba Mahur: ¿ha oÃdo hablar de él, excelencia?
—Sà —contestó secamente Kaksa Pharaum.
