A la conquista de un imperio
A la conquista de un imperio —¡Quién sabe! —dijo Sandokán, tras un prolongado silencio—. Tal vez ese dÃa esté más cerca de lo que imaginas; pero por ahora no quiero estropear tu luna de miel, como decÃs los blancos. Dentro de unos dÃas embarcaré para Borneo con mis últimos malayos y dayaks y, cuando esté allÃ, tendrás noticias mÃas.
FIN