Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa Las pobres bestias a las que los halcones habÃan devorado los ojos, se debatÃan exhalando dolorosos lamentos cuando la jaurÃa de perros se arrojó sobre ellas ladrando furiosamente y cubriéndolas con sus cuerpos. Los dos primos y Talmá llegaron a tiempo para impedir que terminasen con las vÃctimas, las cuales yacÃan destrozadas en un lago de sangre. Hossein bajó del caballo, cortó un pie a la gacela más grande y ofreciéndolo galantemente a su prometida le dijo:
—¡A la reina de la caza!
Volvió a montar y dirigiéndose a sus huéspedes les anunció:
—¡El banquete nos espera!
—¡Uran!… ¡Uran!… —fue el grito con que acogieron su dicho.