Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa —Hossein —dijo el beg cuando Tabriz hubo salido—. Al amanecer te pondrás en marcha con Abei. Quizás logren llegar a Kitab al mismo tiempo que los «águilas» e impedir a estos desalmados que entreguen a Talmá al que les encargó raptarla Hay que proceder rápidamente, antes de que lleguen los rusos que avanzan contra los shagrissiabs, según noticias que circulan. Como no tardarán en asediar la ciudad, es preciso alcanzarla antes que ellos. Tu primo te ayudará en la empresa… ¿Has comprendido, Abei? —preguntó a este, que retraÃdo en un rincón poco iluminado habÃa hecho una mueca.
—Semejante expedición con los moscovitas en campaña no será fácil, padre —observó el farsante.
—¿Y qué? —rugió el viejo jefe con voz de trueno dirigiéndole una mirada terrible—. ¿Tienes miedo? ¿Serás un hijo degenerado del que murió como un héroe frente al enemigo?
—Estoy pronto a morir por devolver la dicha a mi primo, padre —declaró Abei con falsa emoción—. Tú sabes que lo quiero como a un hermano y que no temo a los bandidos de la estepa.
—Perdóname si he sido violento —deploró Giah Agha—. Es mi carácter.
—Entre tú y yo primo, haremos temblar a esos canallas —alardeó Hossein—. Y si es cierto que el emir dispuso el rapto, le revolveremos las tripas con nuestros cangiares.