Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa El coloso interrogó con la mirada a Hossein.
—Podrá servirnos de guÃa —sugirió este.
—Monta en ancas de mi caballo —le dijo Tabriz—. Veremos de procurarte algo para que te cubras.
—¡Seré tu esclavo! —declaró el citado en un arranque de agradecimiento—. ¡Lo he perdido todo!
—Te vengaremos. Estamos persiguiendo a esos bandidos.
Se reunieron con la escolta y Tabriz obtuvo que algunos de sus integrantes se desprendiesen de alguna prenda de vestir para habilitar al usbek, mientras Hossein informaba a Abei del descubrimiento. Luego reanudaron la marcha al trote corto, atravesaron los pocos centenares de metros de terreno boscoso y desembocaron de nuevo en la planicie.