Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa El número de invasores aumentaba continuamente y proseguía su avance al resplandor del incendio de algunas chozas, sólo hostilizados por los disparos que les hacían en su huida los defensores. El general Abramow deseoso de acabar rápidamente, lanzó una tercera columna en la ofensiva y un cuarto de hora después, sin mayor esfuerzo, sus tropas dominaban la ciudad no obstante que los beys Djura y Babá habían concentrado alrededor de ella ocho mil hombres entre infantes y caballería. Los rusos habían peleado cuerpo a cuerpo en las veredas, huertos y callejas; sosteniendo la avalancha de los guerreros que bajaban como un torrente de la ciudadela abandonada; tomado por asalto la última torre artillada, y a las ocho de la mañana eran dueños de todo el campo de batalla, los shagrissiabs hacían acto de sumisión y su ejemplo era imitado en seguida por la guarnición de Schaar. A los partidarios de los begs la aventura había costado más de seiscientos muertos y una cantidad ignorada de heridos; a los imperiales, diecinueve de los primeros y ciento dos lesionados, entre ellos siete oficiales.